Cuentos para dormir
Una rutina predecible para terminar el día con calma
Cómo empezar
Un cuento para dormir debe ayudar a bajar el ritmo. Es preferible una historia conocida, con voz tranquila y un final seguro, a una aventura llena de sorpresas. La duración puede ser breve: lo importante es que forme parte de una secuencia estable.
Ideas fáciles de aplicar
Puedes repetir los mismos pasos: preparar la habitación, elegir entre dos cuentos, leer con una luz suave y terminar siempre con una frase parecida. Si el niño pide repetir, acuerda antes cuántas lecturas habrá o utiliza una señal visual.
Para que funcione mejor
Evita utilizar el cuento como examen. No hace falta preguntar continuamente. Escuchar, mirar la misma página o tocar una textura también son formas de participar. Si aparece mucha activación, reduce el número de imágenes o cuenta la historia con tus propias palabras.